Cada quien da lo que posee en su corazón

Cada quien da lo que posee en su corazón

Leamos la siguiente reflexión.

“Una persona perversa resuelve hacer un presente a una persona pobre por su aniversario, e irónicamente, manda preparar una bandeja llena de basura y desperdicios.

En presencia de todos, manda entregar el presente, que es recibido con alegría por el festejado quien gentilmente agradece y pide que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza. Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve al donador.

Este, con gran intriga le pregunta, ¿yo te he dado una bandeja de basura y tú a cambio me devuelves flores?

A lo que el festejado le responde, -Así es señor, cada quien da lo que posee en su corazón.” Autor desconocido.

Con mucha frecuencia me encuentro con personas que constantemente se atormentan con la actitud de los demás y pierden la serenidad.

La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón.

A veces por impulso y por la rabia que sentimos en un momento de cólera estamos creando un círculo vicioso en donde el que grita más fuerte, el que golpea más duro o el que lastima más hábilmente gana. Cuando debería ser diferente respondiendo a la maldad con la bondad y romper ese círculo enfermizo.

La metafísica nos enseña que debemos bendecir estos eventos molestos o las personas que los generan, lo que neutraliza sus intenciones y  nos evita cargar con estas amarguras y liberemos de tales dolencias.

En la biblia Jesús nos enseñó a poner la otra mejilla, para desequilibrar al agresor. Correctamente interpretado, esto significa que no debes vengarte, ni ser tan susceptible para que te sientas humillado u ofendido. El que nos ofende o lastima siempre es más digno de compasión que de rencor porque a sí mismo se hace más daño que el que pueda hacer a los demás.

En otras palabras, al enemigo no hay que resistirle, no por abulia, sino para “vencer el mal con el bien”.

Así que si te enfrentas a este tipo de personas:

  • Aprende a dominar las reacciones emotivas.
  • Sé dueño de ti mismo.
  • No arrojes leña en el fuego de tu aborrecimiento.
  • No pierdas tu calma.
  • Piensa antes de hablar y no cedas a tu impulsividad.
  • Recuerda que “guardar resentimientos es como tomar veneno”.

Si todos nos esforzáramos por lastimar menos y agradar más ¡Qué bello mundo tendríamos!

“Para abrir el corazón ajeno es necesario abrir antes el propio” Pasquier Quesnel

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